Un hotel ideal para celíacos

No quería terminar el 2017 sin escribir sobre un sitio maravilloso que descubrí, pero ya ves, se me acabó el año, así que en lugar de ser el último post del 2017, será el primero de 2018.

La verdad es que en 2017 escribí poco en mi blog. Entre la publicación de mi libro, la familia y mucho trabajo (afortunadamente), me quedó poco tiempo para el blog, pero no he dejado de comer sin gluten, ni de cocinar sin gluten, ni de vistar restaurantes S/G así que ya iré contando lo que he descubierto.

Vamos al grano. Gracias a mi trabajo, he tenido la oportunidad de estar en un hotel maravilloso donde quedé muy sorprendida por lo bien que manejan el tema sin gluten. Bien no, excelente. Es el Hotel Los Monteros, en Marbella, Málaga. No solo los procesos están bien diseñados; desde la compra de los ingredientes, la cocina, manipulación y el servicio; sino que todo el personal tiene muy claro lo que se tiene que hacer al respecto.

Es un hotel 5 estrellas, Gran Lujo, con Spa y Golf, pero nada de eso vale mucho si no puedes comer bien y con seguridad.

En primer lugar, al llegar al hotel encontrarás en la recepción un cartel en varios idiomas que indica que es un establecimiento certificado por la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) y la Asociación de Celíacos de Málaga y si adviertes que eres celíaco en el momento de tu reserva, recibirás una carta de bienvenida donde se explica el compromiso que tienen, la certificación y ofrecen ayuda para cualquier duda o necesidad.

El hotel es una maravilla, además como era diciembre, la decoración navideña era preciosa. Patio andaluz en la entrada y muchos jardines. Tiene 2 restaurantes muy bonitos y un bar ideal junto a la piscina. También tienen un club de playa, pero estaba cerrado por temporada.

Patio andaluz

Patio andaluz

Restaurante Flamingo

Restaurante Flamingo – Hotel Los Monteros

Cuando te sientas a comer y le comentas al camarero que eres celíaco, automáticamente activan el protocolo y te quitan el mantelito, platos, cubiertos y servilleta y lo reemplazan todo para asegurarse de que no esté contaminado. Si se te cae la carta al suelo, te la quitan y te dan otra limpia. ¿Exagerado? Pues la verdad es que puedes comer tranquilo. También te traen un salero y pimentero con un punto azul que es el distintivo de “sin gluten”.

Sal y pimienta

Salero y pimentero “sin gluten”

En el Bar Azul, junto a la piscina, me di cuenta de que guardan la carta sin gluten en un envase cerrado en un armario en lugar de tenerla en el mostrador junto al resto. Es decir, todo lo que nos sirven está libre de contaminación. Por cierto, no sé por qué se llama Bar Azul si todo el mobiliario es rojo, pero bueno, podría ser porque la terraza está al lado de la maravillosa piscina azul.

Club Sandwich

Club Sandwich – Bar Azul

Como soy tan preguntona, me enteré que la cocina tiene un área para los alimentos sin gluten totalmente aislada con cristaleras. También tiene sus propios electrodomésticos y utensilios correctamente identificados.

Cocina sin gluten

Zona de cocina aislada para alimentos sin gluten

Utensilios

Utensilios identificados para elaborar platos sin gluten

Una noche, en el restaurante Flamingo, pedí algo con aceite de oliva y el camarero me cambió la botella de aceite por una nueva y la abrió delante de mi para que estuviera segura de que no había tocado algún pan maligno. 😉

Pasta con verduras

Macarrones con pollo, setas y verduras

Toda la comida estaba exquisita. Si el hotel tiene 5 estrellas, el restaurante debería tener 6, pero no solo porque está rico, sino por el cariño que le han puesto en hacer las cosas bien.

Un día pedí de postre que me trajeran macedonia de frutas de esa que ponen en el desayuno y me dijeron que me prepararían una especial para estar seguros de que no hubiera contaminación.

Macedonia de frutas

Macedonia de frutas

Todo el personal es super amable y muy profesional. Esto debería ser lo lógico en un hotel de esta categoría, pero he estado en otros hoteles equivalentes en donde si tu evento no tiene tantas personas como “el otro evento”, pasas a ser menos importante y por lo tanto tus solicitudes también lo son.

En Los Monteros enseguida te identifican cuando te sientas o pides algo para comer y como tuve que “vivir” allí durante más de una semana por trabajo, terminas conociendo a todos. Por las tardes, siempre se me acercaba alguien y me preguntaban si me apetecía un café ó alguna otra cosa de beber. Como nunca le digo que no a un café, la primera vez me trajeron lo trajeron con galletas, pero como les dije que no podía, pues me lo traían con croissants sin gluten. Mmmm…

Merienda

Merienda sin gluten

Pasta Boloñesa

Pasta bolognesa – Bar Azul

Comí otras cosas además de pasta y sanwiches, pero o estaba liada con el trabajo o tenía mucha hambre y me tragaba medio plato antes de hacer la foto. Oops.

Un día, después de una semana comiendo súper bien, estaba hablando con el subdirector y le comenté lo contenta que estaba viendo como manejaban el tema sin gluten, que no había observado ningún fallo ni descuido, que todo el personal estaba perfectamente capacitado, etc. etc. y me mostró muy orgulloso el resultado de todo el trabajo que habían hecho para llegar hasta allí.

Manual

Plan sin gluten

Es impresionante. En este manual super gordo, se recoge toda la investigación y el desarrollo del plan sin gluten que incluye:

Todas las recetas de la carta. Los ingredientes que las componen. Las certificaciones sin gluten de cada uno de los ingredientes que se utilizan en estas recetas por parte del fabricante. Estudio de mercado de cómo lo hacen otros hoteles. Toda la documentación referente a las certificaciones como establecimiento sin gluten de FACE y la Asociación de Celíacos de Málaga. Proceso de manipulación de alimentos sin gluten. Etiquetado. Resultados de los tests periódicos de alimentos y de la cocina (test de superficies de trabajo de GlutenTox). Y muchas otras cosas.

El proceso de preparación y manipulación de alimentos sin gluten es tan estricto que hasta menciona que se deben evitar corrientes de aire. DIOSSS… lo hacen bastante mejor que yo en mi propia casa… jajaja.

Y después de comer tan bien, si tienes un ratito libre antes de seguir trabajando, te puedes ir andando hasta la playa a dar un paseo para facilitar la digestión.

Playa

Playa en diciembre (no creo que sea así en verano) 😉

Que pena volver a casa y tener que cocinar de nuevo… jaja… Echo de menos la tortilla con todo que me preparaba Eva cada mañana. Con todo = huevos + jamón + queso + champiñones + cebolla.

Qué fácil se acostumbra uno a la buena vida, pero lo más importante es que de todos los hoteles que he visitado, nunca me había sentido tan tranquila con respecto a mi alimentación. Qué descanso.

Mi más sincera enhorabuena a todo el equipo de Los Monteros.



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