Casa Manolo León en Sevilla

El pasado mes de enero, estuve trabajando en Sevilla en la organización de un evento y buscábamos restaurante para llevar a cenar a nuestros invitados durante los días del evento. Seleccionamos el restaurante Casa Manolo León y quedamos súper contentos. A mi me encantó y aunque no es un restaurante especial para celíacos, en los restaurantes de esta categoría siempre saben satisfacer todo tipo de necesidades especiales.

Rincón de la terraza con la Virgen de la Macarena

El restaurante es precioso. Una antigua casa andaluza con sus azulejos típicos y con diferentes espacios muy acogedores. Mi preferido la terraza. Es un patio interior maravilloso con muchos árboles que durante el invierno está cerrado (acristalado) y tienen estufas. Aunque podías tener un poquito de frio si no estabas muy cerca de alguna de las estufas, yo prefería cenar en el patio que en alguno de los salones cerrados. Algunos con más encanto que otros, pero ninguno como ese patio.

Rincón de la terraza con loro

 

Rincón de la terraza con cigüeña

Pero no solo de decoración vive el hombre… así que hablemos de la comida.

Lo primero que más me gustó, fue el pan sin gluten. Es la típica barra de Betina (que es bastante popular en los restaurantes y está muy buena), pero en tamaño pequeño. Es mejor así en tamaño pequeño y si quieres más, luego te ponen más, pero es que muchas veces cuando te ponen una barra entera, es demasiado pan y da una pena tirarlo… con lo caro que es.

Pan sin gluten con jamón ibérico

 

Paté con salsa de zanahoria y de berenjena

 

Alcachofas con gambas

En la foto no parecen alcachofas, pero estaban de morirse. Espectaculares.

Probamos muchos platos para decidir lo que íbamos a seleccionar para nuestros invitados y la última noche del evento volví a cenar allí y probé más cosas, pero lamentablemente no tengo muchas fotos de las exquisiteces que probamos. Es que no se puede comer y fotografiar al mismo tiempo, y yo prefiero lo primero… jeje

Tarta de chocolate sin gluten con coulis de frambuesa y crujiente de galletas

La verdad es que los nombres de los platos no me los sé muy bien porque no miramos la carta sino que nos traían diferentes cosas para probar.

Durante los días que duró nuestro evento, llevamos a invitados de diferentes países (India, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Italia, Portugal, España, Alemania, etc.), con diferentes gustos, necesidades e intolerancias y todos quedaron muy contentos. Recibimos muy buenos comentarios. Algunos que no están acostumbrados a cenar tanto se quejaron de la cantidad de comida, pero otros más comelones estaban encantados 😉

Con respecto a la atención, fue impecable. Por lo general, en todas partes, cuando eres un grupo grande te cuidan mucho, pero reconozco que éramos difíciles, mucha gente de muchos países, muchos cambios en las reservas (bajas y añadidos), intolerantes, vegetarianos, etc. y a pesar de eso, nos atendieron de maravilla y estuvieron dispuestos a complacernos en todo. Desde el gerente y jefe de servicio hasta los camareros.

Eso sí, para celíacos recomiendo como siempre avisar con tiempo, porque la primera vez que cené allí no avisé y nos habían preparado un menú de degustación para que probáramos diferentes platos. Nos servían en bandejas en el centro para picar y, por ejemplo, uno de los solomillos venía sobre un couscous y no pude probarlo. Luego la bandeja de quesos, tenía unos pocos picos en el centro de adorno, así que aunque no tocaba los quesos, no me atreví a probarlos.

El último día que estuve, comí allí también y esta vez me prepararon un menú todo sin gluten para mí que estuvo de lujo.

Por último quería comentar que Sevilla es ideal en invierno. Aunque no es mi primera vez en Sevilla es la que más me ha gustado. Mientras todos se congelaban en el resto de España con una ola de frio, nosotros nos dábamos el lujo comer algo en una terracita, disfrutar del sol y hasta dar paseos por la noche y cenar al aire libre (con chaqueta claro). La gente es encantadora y la vida se mueve a un ritmo más lento que te permite disfrutar de los pequeños placeres como dar un paseo, sentarte en una terraza en buena compañía, etc.

 

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