Hotel rural con encanto y sin gluten

Hotel Nabia

Junto a la Sierra de Gredos, muy cerca de Candeleda, provincia de Ávila, se encuentra el Hotel Nabia. Un hotel rural con encanto en donde podrás disfrutar de una exquisita cena sin gluten.

No te imagines una casa rústica de pueblo restaurada. En este caso es una espectacular casa de construcción reciente en donde se ha diseñado cada detalle pensando en el confort y el relax.

Los responsables del proyecto y amables anfitriones de este acogedor remanso de paz son Sofía e Íñigo. Una pareja encantadora apasionada de los viajes que decoran la casa con preciosas fotografías de sus aventuras entre selvas y orangutanes.

Las habitaciones son amplias, bonitas e impecables y con grandes ventanales que ofrecen vistas maravillosas. Los baños son grandes y cómodos. Las áreas comunes cuentan con bar y un salón con cómodos sillones y chimenea que invitan a descansar y disfrutar de los preciosos libros de viajes de las estanterías.

Hotel Nabia - Salón de estar

Nosotros fuimos a disfrutar de una escapada de fin de semana (aniversario Sonrisa) en pleno invierno y aunque casi todo el tiempo estuvimos rodeados de una niebla muy espesa, el paisaje era de lo más interesante (“el contento” decía que estábamos en Cumbres Borrascosas). De todas formas en algún momento sí que pudimos ver a través un claro que se abrió.

Hotel Nabia

Pico Almanzor - Vista desde la habitación

Tiene una pequeña piscina preciosa y esta primavera piensan inaugurar el SPA, lo que hará aun más difícil abandonar el lugar.

Hotel Nabia - Piscina

LA COMIDA. Íñigo es el responsable de la cocina y la verdad es que lo hace con esmero. Es todo un chef de alta cuisine que no tiene ningún problema en adaptar sus recetas a necesidades especiales como alergias e intolerancias y se toma todo el tiempo necesario para explicarte los ingredientes y verificar que no haya ninguna confusión. Casi todo es natural y hecho en casa, y muchos de los ingredientes provienen de la huerta ecológica que tienen junto a la casa. Una comida muy “fashion” y deliciosa.

Esa noche cenamos: De primero: crema de judias blancas y ensalada con queso de cabra, nueces y pasas; solomillo de venado con salsa de oporto y patatitas; y de postre “el contento” se comió un Tiramisú que dijo que estaba buenísimo y a mí me prepararon un delicioso sorbete de frambuesas. Para el desayuno les comenté que yo llevaría mi pan y unas magdalenas. Me dijeron que si hubiera avisado con tiempo ellos podrían haber ido a comprar pan sin gluten, pero la verdad es que no me costaba nada llevarlo y ellos hubieran tenido que desplazarse muchos kilómetros para comprarlo. Pusieron mi pan y magdalenas en un platito en mi mesa y disfrutamos de mermeladas caseras, queso fresco, jamón de york (sin gluten), yogur, café y zumos. EXQUISITO.

Definitivamente un sitio muy recomendable para escapar, disfrutar de la naturaleza, la buena mesa y sobre todo para no hacer nada.




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